Los censuradores… digooooooooo Los divulgadores vs Anónitrol

Actualización del 24 de junio:

Después de mi baneo, otro comentarista (ver comentarios aquí) insistió con argumentos similares a los míos, aportando bibliografía (de la que por supuesto Alan tenía varias copias, en varios idiomas, desde hace años). Ante esto, Alan decide que la vida es muy corta para tener que ir fijándose en lo que uno escribe, y a que lo corrijan con cuatro búsquedas en google, y borra todos los comentarios (los mios y los de Javi). Y ambos quedamos baneados.

Deja Alan preguntas en el aire. ¿Por qué, Alan, no citas la bibliografía sobre cuernos que dices conocer ni una vez después de escribir dos artículos larguísimos sobre el tema, en los que dices que los historiadores ignoran el tema de los cuernos? ¿Por qué, Alan, reniegas del método científicco y escribes artículos sobre el cambio climático? ¿Acaso, Alan, el cambio climático se hace notar en los chacras? ¿Cómo, Alan, si has leído el libro que dices haber leído, puede ser que la existencia de Moisés (que no lo era) de Donatello pueda ser prueba de algo, mientras te callas la existencia de los Moisés cornudos? ¿Por qué, Alan, no usas tú también google de vez en cuando y te ahorras metidas de pata como la del Moisés (que no lo era) de Donatello? ¿Como, Alan, es posible que con cuatro búsquedas en Google, se te pueda dejar en evidencia de esa manera y no seas capaz de la más mínima autocrítica? ¿De verdad que es a estas chorradas a las que quieres dedicar parte del tiempo que nos da la vida?

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El blog de Los Divulgadores llevaba ya un tiempo abandonado, cuando hace unas semanas volvieron con un artículo… inquietante: (http://losdivulgadores.com/2013/05/los-divulgadores-han-regresado/).

Entre muchas afirmaciones… inquietantes, me encontré con esta:

“La glándula pineal […] se ha reducido tanto que ya es casi imperceptible al ojo humano cuando hace solo unos miles de años nos brotaba de la espalda y superaba la altura de nuestra cabeza.”

Sin salir de mi asombro e… inquieto, hice en un comentario educado y usteante una de mis preguntas favoritas: “¿Cómo lo saben?”.

La respuesta incluía elementos… inquietantes, siendo el mejor sin duda:

  “[…] ¿sabes por qué la escultura “El Moises” de Miguel Angel, tiene dos cachos en la cabeza? Si no lo sabes, te prometo respondértelo pronto. Te vas a llevar una gran sorpresa pineal!.”

Vamos, que los cuernos del moisés de Miguel Ángel, son, según estos, la glándula pineal hipertrofiada.

Image

En un comentario, explico que por un error de traducción de la biblia de le época, a Moisés se le ponían cuernos muchas veces.

La respuesta no viene como comentario, sino como un artículo donde pretenden demostrar que el Moisés de Miguel Ángel tiene cuernos porque el artista era un “iniciado” y “sabía cosas”. Descartan lo de la biblia con un argumento… inquietante, del que ni hablo. Y ponen el “moisés de donatello” (sin cuernos) como prueba de que Miguel Ángel era especial.

En mi comentario les hago ver un par de detalles:

– Que los cuernos son normaleeeeeeeeeeeees. Por raro que suene, desde siglos antes, se le ponen cuernos. Y les pongo estos ejemplos:

ImageImageImageImage

(Uno es broma).

– Que el “Moisés de Donatello” no es tal. Es un Juan Evangelista. Por eso no tiene cuernos. Lo quitan rápidamente.

Hay un segundo artículo, donde profundizan en el asunto. Pero no hablan de que lo de los cuernos es habitual. Puede que porque no lo sepan, puede que porque perjudica a su historia.

Se lo recrimino.

Y me responden:

  “tus argumentos son, para mí, demasiado primitivos. El problema yace en tu tipo de razonamiento.”

Claro, claro.

  “Si no te has dado cuenta, te refieres a mí, como si yo trabajara para ti o fuera tu empleado y eso es muy triste.”

¿?¡?¡?¿

Y me banean oficialmente del blog. Con cierta falta de elegancia, me dicen un montón de cosas, pero no me dejan responder. Este es lo que puse que ya no se publicó, como respuesta a los insultos y chorradas que me dedican:

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Pues no hacía falta banear. Con decirme que me vaya me voy. Sólo un par de cosas como despedida.

– Es muy feo escribir dos respuestas y no dejarme contestar. Cada uno con sus estándares.

– ¿No aporto nada? Correcciones e informacion importante que hurtáis a vuestros lectores. ¿Realmente lo de los otros moisés es tan poco importante como para no salir en los dos primeros artículos? Cada uno con sus estándares.

– ¿Dónde me refiero a tí como un empleado? Hacerme semejante acusación y no darme opción de respuesta me parace muy, muy feo. Si realmente he usado un tono inadecuado, te pido disculpas. Pero sinceramente no creo haberlo hecho. Por más que releo lo escrito no veo la ofensa.

– Me parece muy bien que creas lo que quieras, y sin necesitar pruebas. Pero es que lo que estás diciendo es que tienes pruebas, cuando no es así.

Para Óscar:

– Mis intereses aquí son varios. Primero, contestar los errores que se cometen. Ahora, en reciprocidad, ¿cuáles son los tuyos?

– La estatua con cuernos de Suter es irrelevante. Pero la estatua sin cuernos de Donatello sí que era relevante. Hasta que se supo que no era un Moisés.

– Si, Alan me conoce más tiempo que tú. El me invitó a este blog, y ahora es muy libre de cancelar la invitación. Pero la libertad que te tomas tú para insultarme te la has tomado tú. El y yo hemos disctido en otras ocasiones, y si no quiere volver a hacerlo, es su decisión. Pero en tu caso, es más bien censura.

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Pues eso, los censuradores-divulgadores.

Por último, decir que una de las impresiones de mi juventud que atesoro, fue cuando entré en la Galería de la Academia en Florencia. Un edificio normalito, con una colección no muy grande. Luego entras en una sala extraña, casi terrible, con estatuas que son impresionantes, pero apenas están empezadas, y parece que estuvieran desde siempre dentro de las piedras. Y luego el David. Irreal.

También recuerdo la espera al sol, hasta que abrieron la iglesia de San Pedro encadenado por la tarde. Al entrar, en una capillita, en la oscuridad, detrás de una reja, hay un hombre sentado. Si no fuera por lo enorme, se tardaría un poco en reconocer como una estatua, imponente, ante la que hay que callarse. Y punto.

Sin comparación, como escultor. Puede que Fidias, si quedara algo. Las Meninas tuvieron un efecto comparable. Y pocos más.

Pero a algunos no les basta, y tienen que añadir chorradas contra viento y marea. Y no les gusta que se les rechiste.

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7 comentarios

  1. zetetic1500

    ¿Dónde te he dicho genocida que mata personas y basura intelectual?
    ¿De qué posts sacas que soy un llorón victima?
    ¿De dónde sacas que soy Doctor?
    ¿De dónde sacas que la revista Homeopathy es “mierda”?
    ¿Dónde están las pruebas de que Benveniste cometió fraude a más de un año de tu afirmación?
    ¿De dónde sacas qué estoy haciendo psicoanálisis?
    ¿De dónde sacas que según tu ve facistas por todos lados aunque mi entrada en puertoparanoia sea sólo para los seudoescépticos?
    ¿Por qué dices que no harías una entrada dedicada a mi nunca y ahora las hecho incluso prometiendo una segunda entrada?

    Cuando las respondas todas sin que te falte una te haré una fiesta con payasos, vasos, juegos y broncolines para que te diviertas como te mereces.

  2. Gracias. Parece entonces que simplemente se han dado cuenta del ridículo que estaban haciendo con los cuernecitos y sólo han podido salvarlo quitando los comentarios.

  3. Pues no, no lo guardé, porque la verdad, tampoco decía nada especial. Simplemente le contestaba que la afirmación de Alan Brain era una huida hacia delante, porque se basaba en la afirmación más que dudosa de que Miguel Ángel tuviera acceso a la biblioteca de los Médici, la suposición de que ahí había unos libros determinados, la suposición de que Miguel Ángel los leyó y la más que dudosa afirmación de que Miguel Ángel supiera hebreo antiguo. Y que todo eso de todas formas era irrelevante porque multitud de artistas llevaban siglos representando a Moisés con cuernos porque formaba parte de la simbología cristiana que era conocida por la audiencia de Miguel Ángel, que no realizabas sus obras porque sí, sino para una clientela determinada.

    Más o menos…

  4. Pues sí. Creo que me he perdido tu segundo comentario en su blog, el que ha provocado el desastre. ¿Lo tienes por ahí? ¿O es por el primero?
    Este caso es especialmente ridículo. Menuda incapacidad para recular. Les corrijo un error indiscutible y de bulto, el Evangelista de Donatello, y encima todavía soy yo el malo.

  5. Pues nada, censurado de otro blog. Hay que ver lo sensibles que son algunos cuando les dejan en evidencia :p

    Un saludo.

  6. ¿Sin duda? Te envidio la seguridad. ¿O no?
    Voy a ver si compro papel de chakra, que no me queda.

  7. Que primitivo que eres, es evidente que necesitas una limpieza de chakras.

    Yo creo que el problema es pretender identificar los cuernos con la glándula pineal para justificar el que Miguel Ángel fuese un iniciado, que sin duda como los grandes artistas y pensadores de su tiempo lo era.

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