Una historia de terror

Austria. Año mil setecientos sesenta y uno. Ava Litzelfelnerin se acaba de casar. Un matrimonio arreglado. De hecho ha conocido a su marido sólo unos pocos días antes. Se ha mudado de la granja de sus padres a la de su marido, que están a 25 kilómetros una de la otra.

Pero Ava es muy infeliz. Siente que está como en otro país y no lo soporta. Se lo dice a su marido, a su hermano, a su madre: que no puede más y va a dejar este mundo. La respuesta es siempre la misma: vete a casa. Trabaja y reza.

Y decide suicidarse. Pero el suicidio es un pecado tremendo del que no se puede escapar, ya que no puede confesarse después de muerta. Lo piensa y se le ocurre un plan. Debe suicidarse de manera que la muerte tarde en llegar, para poder buscar un cura y confesarse antes de morir.

Lo intenta envenándose con arsénico, y lo pasa muy mal. Primero para conseguirlo, y luego para dar con la dosis adecuada. Después de pasar un tiempo muy enferma, lo deja.

Y busca otro plan.

Y lo encuentra.

Un plan sencillo y genial. Un truquito para timar a Dios y al infierno.

Ava sólo tiene que matar a un niño.

Luego basta con arrepentirse y confesarse. Y esperar a la condena a muerte y a la ejecución.

¿Por qué un niño? Porque los niños son inocentes, y al matarlos irán al cielo. Les haces un favor y todo.

Y Ava lo intenta. Empuja a un niño pequeño a un río. Pero alguien los ve. Y Ava lo saca del río. El niño se va corriendo.

Después, Ava entra en una casa, coge a un bebé y lo tira al río. Esta vez lo ha conseguido.

Probablemente el cura le diría a Ava que el truco no funciona. Que está intentando engañar a Dios. Que va a ir al infierno. Probablemente Ava entonces dijera que se arrepentía, que había intentado engañar a Dios pero que pedía perdón. Y el cura le daría el perdón. Y por lo que respecta a la iglesia el cielo estaba abierto para ella. Objetivo cumplido.

Esta historia es totalmente cierta. Está más o menos copiada de la transcripción de un captítulo de This American Life (http://www.thisamericanlife.org/radio-archives/episode/473/transcript).

Trescientos casos de esta aberración incluyendo este, están descritos en el artículo “Suicide by Proxy: The Unintended Consequences of Public Executions in Eighteenth-Century Germany” de Kathy Stuart.

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6 comentarios

  1. Cuando dices “creo que es muy arriesgado tomar estas historias al pie de la letra” me da la sensación de que no terminas de creerlo.
    No puse este artículo porque ocurriera en el pasado. Lo puse como ejemplo tremendo de adónde se llega con ideas irracionales, y también como ejemplo de la falsa identificación entre religión y rectitud moral.
    Intentas como otras veces dulcificar el pasado, aportando como de constumbre sólo tu wishful thinking. Me temo que tanto entonces como hoy son mayoría (mucha mayoría) las historias macabras. Pero un poco menos aquí y ahora.

  2. Traducción: que hay tantas historias macabras y morbosas como heroicas y honorables.
    ¿Cuando he dicho que no me crea lo que has escrito?

  3. ¿Las contrarias? ¿Eso que quiere decir en este caso? Estos casos están perfectamente documentados. Si no quieres aceptarlo, alla tú.

  4. Y de las contrarias, todo depende de las fuentes que tomes.
    Los libros, por supuesto son una fuente de conocimientos, pero no la única. En una comunidad en la que todos sus miembros interactúan y comparten sus conocimientos, la riqueza cultural puede ser enorme. De hecho, la mayor parte de tradiciones y saberes populares son transmitidas oralmente y a través de la práctica. Por esto es fácil que un “cateto” de una aldea perdida de hace 300 años, fuera capaz de construir su casa, hacer germinar sus semillas, curar a su ganado, tocar el instrumento típico de su región, interpretar las señales atmosféricas para determinar el clima, curtir las pieles de los animales, encontrar agua o minerales, hacer pan, etc. Y puede que no supiera leer ni escribir, pero es que tampoco le hacía mucha falta.

  5. Yo no he cambiado chip ninguno.
    ¿Sin proponérmelo? Te crees que me conoces por cuatro cosas que has leído. Espero que no seas tan rápido en todos tus juicios.
    Hay cientos de casos documentados de este tipo de cosas. Al pie de la letra. Esto no quiere decir que la gente fuera crédula e inocente. Pero el hecho de que sólo hubiera un par de libros en cada casa y uno fuera la biblia ayudaba. ¿No te parece?

  6. ¿Has madurado?, ¿Se te ha terminado la beca?. De cualquier modo es grato comprobar que has cambiado el chip y que, seguramente sin proponértelo, en vez de criticar a los “herejes”, criticas a lo que en su día significó el poder establecido.

    El miedo, instituido como método de control, ha sido el causante de la mayor parte de atrocidades cometidas por el hombre.
    El estado relegó a la mujer a un segundo plano, instaurando un patriarcado en el que el varón era el dominante, a la vez que ambos eran dominados por el miedo a un castigo eterno y a unos sufrimientos mucho más terrenales, en forma de torturas, privación de libertad y ejecuciones.
    De cualquier modo, creo que es muy arriesgado tomar estas historias al pie de la letra, asumiendo que la población de aquellos días era tan crédula e inocente como para aceptar todo aquello que se les pretendía hacer creer.
    Quizás los crédulos e inocentes seamos nosotros al pensar que nuestros abuelos eran tontos, de hecho en ningún momento anterior de la historia, el pueblo ha estado tan dominado como en la actualidad, ni ha renunciado a tantos derechos de forma voluntaria.

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